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6 consejos para una dedicatoria perfecta

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Recibir un regalo siempre es muy emocionante, y lo es aún más si el presente viene acompañado con un mensaje.

Claramente, los problemas empiezan cuando nos toca a nosotros ser los autores de la dedicatoria. ¿Será demasiado breve o demasiado larga? ¿Estoy logrando expresar mis sentimientos? ¿Mi mensaje es bastante formal para la ocasión?...

Todas estas preocupaciones son más que normales (especialmente cuando estas preparando una sorpresa muy importante), especialmente porque somos conscientes de que la tarjeta regalo es un detallito que será conservado por años, a veces hasta en las agenda o billetera de nuestros queridos.

Por eso te presentamos los 7 consejos que, según nuestra experiencia, son los mejores tips para que tu tarjeta resulte perfecta.

1. La forma es importante

Comenzamos desde lo basilar. Una tarjeta es apreciada si está escrita en la forma más apropiada respecto al contexto.

Elegiremos un tono formal, amistoso, coloquial o irónico dependiendo del motivo del regalo (¿se trata de una ocasión intima o de un evento importante?) y obviamente, del grado de intimidad que tenemos con el destinatario es fundamental: con jefes, colegas de trabajo, profesores y también con parientes y conocidos mayores, expresaremos nuestros pensamientos con elegancia y respeto, siendo honestos y evitando frases ‘cursi’.

Con nuestros amigos y queridos más cercanos podemos ser libres de expresar mayormente nuestra personalidad: ¡ellos lo amarán!

Hablando de forma, te aconsejamos echar un vistazo a Google si tienes algunas dudas gramático-ortográficas.

Este primer punto puede parecerte bastante obvio, pero podemos asegurarte al 100% que esta es la verdadera base para una buena dedicatoria. Si tu mensaje es apropiado con la situación, nunca resultarás de mal gusto. Los próximos puntos te ayudarán a darle sabor a tu tarjeta.

2. Siempre sencillos y directos

¿Quieres agradecer? ¿Pedir perdón? ¿Celebrar una fecha especial? O, simplemente, ¿expresar tu cariño en un día cualquiera?

Asegúrate de que tus intenciones se puedan percibir claramente, evitando palabras o frases que puedan crear malentendidos (lamentablemente, ¡las tarjetas no llevan emoticones!)

Es siempre mejor ser claros, sencillos y sintéticos: lo que queremos es que el destinatario entienda claramente porqué estamos haciendo este regalo.

Al mismo tiempo, queremos aprovechar de este párrafo para confesarte algo. Como sabes, nuestros fundadores son una pareja en el trabajo y en la vida: él es colombiano, ella es italiana. Él es buenísimo deseando y agradeciendo con miiiiiiles palabras bonitas, mientras ella… bueno, ella es muy europea. Con dos/tres palabras felicita quien sea cuando sea (y lo hace con el corazón).

Si tú también te sientes un poco europeo, ¡no te preocupes! No son necesarias muchas frases para expresar tus sentimientos.

Los mensajes largos son hermosos, pero no pueden ser repetitivos y deben comunicar muchos conceptos para no resultar monótonos. Los mensajes cortos no corren este riesgo y pueden ser igualmente intensos.

Recuerda: es mejor una dedicatoria concisa a una larga mal escrita o a un regalo sin tarjeta.

 3. Diversos contextos, diversas firmas

Como ponemos (o no ponemos) nuestra firma es un detalle que aporta mucho al estilo del mensaje.

En situaciones formales, tenemos que firmar con nuestros nombres completos, o con las iniciales de los nombres y los apellidos extensos.

En contextos informales podemos ser mas creativos: solo el nombre si el destinatario es un amigo; las solas iniciales para acompañar regalos románticos; con el apodo si queremos ser divertidos o cariñosos.

Los mensajes sin firma son muy misteriosos y sexy, pero recordamos que pueden resultar muy incomodos (y hasta inquietantes) si la persona que recibe no entiende quien es el remitente.

Por esta razón te recomendamos enviar de forma anónima solo si estás totalmente cierto/a de que el destinatario comprenderá inmediatamente que eres tú la persona que está enviando.

4. ¿Sin inspiración? Confía en la cultura

Por favor, ¡NUNCA busques y utilices mensajes encontrados por internet! Suenan tremendamente falsos.

En caso de falta de inspiración, se mejor mencionar el aforismo de un filósofo, versos de una poesía o de una letra: que sea de Dante Alighieri o un cantante pop, lo importante es elegir un contenido coherente a lo que se desea expresar (escribiéndolo siempre entre comillas).

Si la frase es correcta, bonita y dicha por un personaje que el destinario aprecia, eres un genio.  

 5. Fecha o no fecha: esa es la duda

Tal vez poner la fecha en una dedicatoria pueda parecer un poco anticuado, especialmente porque ya estamos acostumbrado a poder comunicar de una forma simultánea.

No tenemos pero que olvidar que nuestra tarjeta perfecta será guardada en el tiempo, y que la persona que la conservará será feliz (cuando la leerá en unos meses o años) de poder recordar con precisión el momento en el que recibió tu mensaje.

Lo que hoy parece out, mañana será genial: según nuestra opinión, ¡sí a las fechas y sin miedo! 

6. ¿Algo mas original?

Si tu reto es redactar la dedicatoria más loca original que tu destinatario haya recibido en toda su vida, aquí encuentras unas inspiraciones:

- inventar un código secreto;

- utilizar letras de alfabetos de otros idiomas o en códigos (como por ejemplo el código Morse);

- crear un acertijo (la solución puede ser el regalo o tú mismo, si envías de forma anónima);

- esconder más tarjetas como si fuera una caza de tesoro (donde el tesoro es el regalo, jeje).

Cuidado: asegúrate de que el destinatario esté en un periodo de tranquilidad y que también tenga una personalidad lúdica, para evitar que por desespero tu regalo se vuele de una ventana (con dedicatoria anexa). 


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